
Reflexiones tras la tormenta
Claridad en la Nación
Néstor R. Duprey Salgado*/Especial para Claridad
“La crisis consiste en que muere lo viejo sin que pueda nacer lo nuevo.”Antonio Gramsci Como luego de la tormenta, aún estamos recogiendo los “escombros” dejados tras el paso del Huracán Azul. El temprano asombro de algunos, mezclado con decepción, comienza a dar paso a reflexiones más sosegadas.Como a las personas, a los partidos políticos les ha ocurrido un fenómeno similar. Las primeras horas fueron de recriminación y búsqueda de culpables. Una sensación de desasosiego, con cierta sorpresa también, marcaron las iniciales reacciones del liderato político que no salió favorecido por las urnas.Esta elección de 2008 se me antoja, como señalé en varias ocasiones en mis intervenciones radiales, como la última del ciclo que comenzó a raíz de la elección de 1968. Un sistema tripartito, básicamente estructurado en torno al estatus político, en donde dos partidos, el Popular Democrático y el Nuevo Progresista, se alternan en el poder con un tercer partido, el Independentista, insertado en “el sistema” pero marginado por su propia visión de la posibilidad de acceder al poder, salvo la participación legislativa. Ese modelo marcó la vida política puertorriqueña hasta el 4 de noviembre de 2008.En este evento electoral, sin embargo, sin haber obtenido un crecimiento sustancial, el PNP obtuvo una victoria sin precedentes en esta época política post-1968 ganando los 8 distritos senatoriales, más de dos terceras partes de los distritos representativos y la gobernación por más de 200,000 votos.El Partido Popular Democrático sufrió su segunda derrota electoral consecutiva, ésta con mayor contundencia que la del 2004 en donde por lo menos había logrado retener la gobernación. En el caso del Partido Independentista Puertorriqueño éste perdió por segunda elección consecutiva su franquicia electoral, pero esta vez la derrota fue más costosa políticamente ya que por primera vez desde 1984 el independentismo electoral no contará con representación legislativa.Las razones de este resultado pueden ser variadas. Un sondeo a la salida de los colegios realizado por el periódico El Nuevo Día apunta a que la seria situación económica y el peso excesivo de la carga de ésta que se colocó sobre los hombros de la clase media y trabajadora fue el factor de mayor consideración para más de la mitad de los votantes. Curiosamente el estatus político no aparece como un factor significativo para estos votantes.Mas allá de las razones que se irán encontrando mientras se vaya estudiando el comportamiento electoral, incluyendo las razones para la abstención de más de 160,000 electores populares, entre otros, esta elección y sus resultados obligan a una reflexión mas allá del momento electoral.Para los soberanistas, los que militamos en el Partido Popular Democrático y para los que militan en el independentismo (el pipiolo y el no-afiliado) resulta más que claro que nos enfrentamos a una fuerza monolítica y homogénea de más de 900,000 electores que tácitamente respaldan un proyecto político claramente definido en sus contornos ideológicos anexionista y neoliberal.La fragmentación del espacio político de afirmación nacional soberanista en dos y hasta en tres bloques electorales facilita el triunfo de las fuerzas anexionistas. Esta realidad electoral obliga a una profunda discusión sobre la posibilidad de conformar una alianza política entre las distintas corrientes políticas que afirman la nación y reclaman la soberanía de Puerto Rico.De cara a las elecciones generales de 2008, en mi carácter personal y ciudadano, junto con un grupo de miembros de la dirección del Partido Popular Democrático, nos dimos a la tarea de promover un diálogo que propiciara la posibilidad de una conjunción de fuerzas puertorriqueñistas que enfrentaran concertadamente la amenaza que veíamos que se cernía sobre el país, ante la posibilidad –hoy realidad–, de un triunfo del ala más reaccionaria social y económicamente del proyecto anexionista, y que se materializara un llamado del MINH a respaldar al Partido Popular Democrático.A tales fines, durante el proceso de elaboración del programa de gobierno de la colectividad, participamos en una serie de reuniones con el alcalde de Caguas, William Miranda Marín, Presidente del Comité de Programa de Gobierno del Partido Popular Democrático y el compañero Representante Charlie Hernández López, presidente del Comité de Estatus del PPD, con sectores de la sociedad civil, incluyendo independentistas no afiliados y miembros de la dirección del MINH. De igual manera, la compañera presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Populares, Carmen Yulín, promovió encuentros de mujeres dirigentes de organizaciones feministas y organizaciones no-gubernamentales (ONG) de la sociedad civil.Como fruto de esas reuniones se incluyeron como parte del “Proyecto de País” múltiples ideas que hasta entonces habían formado parte de la agenda histórica de la sociedad civil, el independentismo no afiliado y el MINH. Entre ellas resaltaban el compromiso del PPD con la Asamblea Constitucional de Estatus; el Sistema Unicameral como parte de una profunda reforma legislativa; una política energética que promueva el concepto de “Energía Verde”; el desarrollo sostenible como principio guía de la política económica; el respaldo al programa de Comunidades Especiales; el desarrollo del Plan Estratégico de Igualdad de Género 2015; el repudio al discrimen contra la comunidad LBGT; entre otras.Gracias a esas contribuciones, el Partido Popular Democrático acudió a las elecciones generales del 2008 con un programa de avanzada social, el cual contenía ideas apoyadas por puertorriqueños de diversas corrientes ideológicas en cuanto a lo que concierne al destino político final de la nación puertorriqueña. Estos esfuerzos contaron con el respaldo del Presidente de la colectividad y candidato a Gobernador, Aníbal Acevedo Vilá.Los candidatos y candidatas que respaldaron esta visión dentro del PPD obtuvieron resonantes victorias en escaños legislativos y en alcaldías, demostrando que un discurso claro, valiente, definido hacia la soberanía y hacia la conformación de alianzas no sólo es lo correcto, sino que cuenta con el respaldo de amplios sectores de nuestro pueblo, incluyendo la mayoría de los miembros del PPD.La constitución de un amplio Movimiento Patriótico puertorriqueñista es, a mi modo de ver, el objetivo táctico que debe guiar nuestros pasos en este momento, cada cual desde su particular espacio político. Entiendo que, a pesar del esfuerzo de muchos de nosotros para que el encuentro de voluntades entre nuestros sectores fuera mayor de cara a las elecciones, no fue posible. Considero que aún queda mucho por superar en esa dirección.Los próximos años dirán hacia dónde marcha el Partido Popular Democrático. Creo, como creía el día antes de las elecciones, que el futuro del PPD como fuerza política se encuentra en transformarse en un Movimiento Amplio que fomente la constitución de un gran espacio político soberanista producto de la más amplia alianza de voluntades puertorriqueñistas.Si por el contrario, el PPD optara por mirar hacia atrás, por refugiarse en un proyecto caduco e inadecuado para enfrentar los retos de un mundo en acelerada transformación, creo que le esperará el destino de la bíblica mujer de Lot. Entonces lo viejo dará paso a lo nuevo.
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